Mulan no es una princesa cuya única lucha es defender su belleza y bondad, como Blancanieves; ni una chica que duerme esperando a un príncipe como la Bella Durmiente.
Mulan no es princesa, y no destaca por su belleza, es el ejemplo de coraje, inteligencia, decisión y corazón en que deberían reflejarse las niñas de hoy. A Mulan nadie le regala nada: toma decisiones difíciles, se sobrepone a las dificultades y los prejuicios con ingenio y tenacidad, y muestra una gran nobleza de carácter, sin perder para ello todo su toque femenino.
A Mulan, acompañan unos personajes secundarios que tratan un tema tan delicado como el de los prejuicios contra las mujeres en muchas civilizaciones antiguas (y no tan antiguas). Lo hacen de forma elegante y desenfadada, con muy buen sentido del humor, de forma que no deja de ser un excelente medio para fijar ideas en los niños de hoy día; la película está llena de frases y comentarios sobre la independencia de la mujer llenos de chispa e inteligencia.